Si te has dado un masaje relajante antes, probablemente identifiques algunos de los beneficios que destacamos a continuación:

Relaja el cuerpo y la mente, promoviendo la respiración profunda y eliminando el sentimiento de ansiedad.
Reduce y elimina dolores musculares, como nudos, tirones o contracturas.
Fortalece la circulación sanguínea, aumentando así el aporte de oxígeno en los órganos y tejidos.
Mejora el sistema nervioso.
Crea un sentimiento de bienestar.
Ayuda a la eliminación de toxinas y células muertas, gracias a una mayor cantidad de flujo del líquido linfático, que logra una piel más sana, suave y bonita.
Recobra energía y cansancio acumulado (promovido por estrés, ejercicio o esfuerzo físico).
Contribuye a la digestión de nutrientes y eliminación de desechos.
Aumenta las defensas naturales.
Estimula el apetito sexual, debido a que mejora ámbitos como el autoestima y la energía vital.