IP

Para que dos ordenadores de cualquier parte del mundo puedan comunicarse estos deben estar identificados de algún modo a través de una dirección. Es como si deseas intercambiar cartas con una persona. Tanto tú como la otra persona necesitais una dirección postal hacia donde enviarlas.

Cada carta o paquete tendrá que tener claramente señalada la dirección de envio y la del remitente. Esto permite al receptor enviar una repuesta y a la empresa de correos (la red de comunicaciones) enciar un mensaje de error o devolver la carta al remitente si no existe o no encuentra al destinatario.

Del mismo modo, cada ordenador conectado a Internet tiene una dirección, llamada dirección IP (IP address) o número IP, exclusivo y que lo distingue de cualquier otro ordenador en el mundo. Dos ordenadores conectados no pueden por tanto tener el mismo número IP, aunque en algunos casos, un solo ordenador puede tener varios número IP distintos.

Las direcciones IP están formadas por cuatro números separados por puntos, cada uno de los cuales puede tomar valores entre 0 y 255, como por ejemplo, 135.45.231.25 o 154.206.123.17.

Realmente, una dirección IP es un número de 32 bits, que puede descomponerse por comodidad en esos cuatro grupos de 8 bits (un byte). Cada uno de estos bytes son los números que aparecen separados por puntos en la dirección y que se representan así para facilitar su lectura.

Cada vez que se ejecuta una aplicación para usar un sericio de Internet, el programa de comunicaciones del ordenador local necesita conocer la dirección IP del ordenador remoto con el que se desea contactar. No obstante, el usuario no necesita saber este número, pues hay un sistema de nombres más sencillo para referirse a una dirección, esto es, los nombres de dominio.

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